Fue un viaje calmo y agradable, que le permitió la oportunidad de visitar los lugares sagrados, por donde JESÚS pasó y recordar todos los momentos inolvidables que estaban indeleblemente grabados en su corazón. Una oportunidad singular y especial, porque ha vuelto a un pasado que no estaba muy distante, mas que estaba lleno de buenos recuerdos. Con lágrimas en los ojos, él acordaba que había sido perdonado por la infinita misericordia Divina, a pesar de haber clavado su Lanza en el lado derecho del SEÑOR Crucificado, para ver si ÉL estaba vivo o muerto. Él recordaba, que había pedido la cura de aquella herida enorme abierta en su pecho en la guerra del Egipto, y EL SEÑOR, paternalmente lo curó y lo restauró su salud. Él se recordaba aún, que el SEÑOR misericordiosamente curó sus ojos para que él pudiese ejecutar con dignidad la misión de su existencia. También, estaba presente en su corazón que había pedido al SEÑOR la oportunidad de reencontrar Juliana y de la misma manera, ÉL afectuosamente atendió su solicitación. Por todo eso, sentía la necesidad de mostrar su gratitud, de revelar públicamente que la Verdad Cristiana había creado fuertes y sólidas raíces en su alma, que ahora, sin el SEÑOR, su vida no tenía mas sentido y así, su reconocimiento era una manifestación natural y clara de su espíritu convertido. Realmente era, una demostración sincera de un puro y honrado amor a DIOS.

Con el pensamiento lleno de santos ideales, llegó a Judea y fue en busca del amigo Yossef, no sólo a decirle las novedades, pero también agradecerle una vez más, su caridad inestimable que sirviéndolo de modo eficaz y fraterno, demostró también el suyo magnífico y gran espíritu cristiano. Visitó también el oficial Cornelius en la Guardia Pretoriana, a quién agradeció la atención y la preciosa amistad en el momento más difícil de su vida. Después de decirle las novedades, ellos cuidaron del traslado de su sueldo a Licaonia.

El día siguiente, él quiso "matar el anhelo" de Jerusalén... Caminó por la ciudad, sin la dirección cierta, querría caminar y mirar todas las cosas, si fuese posible. Querría también transitar aquellos mismos caminos andado por JESÚS... Alguna cosa muy fuerte en su íntimo lo invitaba a proceder así y entonces decidió empezar en la "Vía Crucis", donde el Redentor sufrió crueldades, amargó  terribles aflicciones y por donde llevó su Cruz en que murió crucificado. Tomó la dirección del Gólgota. Caminaba triste y con pesar en el corazón y puede contemplar aquel paisaje bien conocida, ahora sin las cruces, toda cubierta con vegetación y con las espinas salvajes. Bajó y recogió alguna tierra, puso en una bolsa de paño y la guardó en el bolsillo. Pasó por el Jardín de los Olivos, lugar que era preferido por JESÚS y donde ÉL se quedó horas en oraciones, en una comunicación íntima con el SANTO PADRE ETERNO. (Lucas 22,39-40) Aún en el Jardín, en un lugar más abierto que descortinaba una ancha visión de la ciudad, se detuvo y asumiendo una actitud digna, con muy respecto, elevó sus brazos a lo Cielo y pronunció palabras de agradecimientos:

"Agradezco mi DIOS por todo lo que el SEÑOR me proporcionó en la vida y ruego, tiene compasión de mí, perdone mi muchos pecados y mis desaciertos, mis debilidades y incomprensiones, así como la falta de paciencia, mi orgullo excesivo y mi vanidad personal. Perdóname SEÑOR, porque yo quiero corregir míos defectos y nunca mas deseo ofenderlo. Yo quiero perseverar y cumplir los Mandamientos para sentirlo cada vez más cerca de mí, primordialmente porque hoy entiendo y veo que el SEÑOR es la parte más importante de mi vida. Agradezco muchísimo por la protección y todas las gracias que adornó mi existencia. Reciba mi más grande y más fervorosa gratitud con mi solemne y sincera confesión de fidelidad eterna."

Entonces regresó a la ciudad. Caminando por la calle encontró con Lisias que conoció en la casa de Yossef. Fue sin duda, una grande coincidencia el encuentro, pero repleto de júbilo y satisfacción. Ellos hablaron bastante y colocaran las novedades en día. Lisias pasaba por allí en dirección a la casa de José de Arimatéia, donde con otras personas, iban orar ante el Sudario, el tejido de lino blanco que envolvió el Cuerpo de JESÚS muerto, cuando ellos lo pusieron en el Sepulcro. El tejido se guardó con mucho celo y devoción. En él está impresa la imagen de Cuerpo entero del SEÑOR, frente y parte de atrás, hecha con la propia Sangre Divino en calco de modo misterioso sobre el lino blanco. Longinus aceptó la invitación y para la ellos caminaron. En la casa de Arimatéia encontrarán con el Apóstol Judas Tadeo y más cuatro personas que ayudaban en la Comunidad Cristiana de Jerusalén. Juntos oraron delante la Mortaja Sagrada y después oyeron un narrativo de Judas Tadeo sobre las conversiones en Galilea que conmovió a todos los presentes. El Apóstol realzó sobre todo, la presencia poderosa del ESPÍRITU SANTO que estaba operando verdaderas maravillas en las Comunidades Cristianas. (La imagen lateral del Santo Sudario de CRISTO que se encuentra en Turín en Italia).

Acabado el encuentro, el Centurión salió en compañía de Judas Tadeo y ellos hablaron mucho mientras caminaban. Longinus habló sobre el trabajo de Pablo de Tarso y del milagro que testimonio en Listra. También resaltó, con el necesario énfasis, su gesto torpe y chabacano, clavando su Lanza en el Corazón de JESÚS Crucificado. Después, realzó su sincero y profundo arrepentimiento, así como las gracias preciosas que el SEÑOR misericordiosamente le concedió. Y reveló con contrición:

"Yo abrí el Corazón de JESÚS arrancando Sangre y Agua para ver si ÉL estaba vivo. ÉL agradeció y retribuyó. Sí, en una herida abierta en mi pecho por la espada de un hereje, antes del SEÑOR la cerrar, puso en el interior de mi corazón, el pesar, la piedad y un inmenso amor que lavaron y purificaron mi existencia. Yo admito, estimado Apóstol, que hoy mi corazón es en la verdad cristiano. Aunque falta alguna cosa, porque pienso que sólo alcanzaré una completa paz interior, en el día en que JESÚS me proporcionar una gracia muy especial, de podré derramar mis lágrimas de pesar a los pies de Su Santa MADRE, aquella mujer maravillosa que humildemente trajo el SEÑOR para nosotros. Sobre Ella yo oí admirables referencias, pero nunca yo tuve la oportunidad de verla y conocerla, para pedirle que pone la paz en mi pobre corazón y perdóname el pecado "de la lanza" que nunca yo olvidaré."

Y siempre caminando, llegara enfrente una pequeña casa, donde el Apóstol Juan vivía. Tadeo tocó una campanilla tres veces y esperó. Cuando el Centurión hizo mención de apartarse, abrió la puerta. Era una señora muy bonita... Tajaba un vestido blanco con un manto azul celestial en los hombros y un velo de tejido también blanco, cubriendo la cabeza. El poco del cabello visible, mostraba que era castaño oscuro y normalmente caía en sus hombros. El rostro era bien modelado y con la piel clara y los ojos azules, componiendo una fisonomía encantadora, envuelta por líneas delicadas y repletas de inmensa suavidad. Aunque mantuviese el semblante serio, de su mirada exhalaba albura, pureza y bondad, con una expresión serena en su haz que infundía tranquilidad y una maravillosa paz.

Tadeo hizo la presentación: - "Es María, la MADRE de JESÚS"...

¡Longinus tembló! ¡Su admiración fue tan profunda que no consiguió controlar la grandeza de la emoción que inundó su alma completamente! En un pulso espontáneo y con inmensa sumisión, se postró respetuosamente con las rodillas en la tierra como la mejor manera de saludar Aquella Encantadora Mujer, MADRE DEL SEÑOR. Y no consiguiendo controlar la grandeza de su alegría, y siempre de rodillas, cubrió la cara con su mano y lloró con humildad y amor, derramando lágrimas de súplica, de felicidad y de sujeción... María delicadamente abrió la puerta  mientras el Apóstol Tadeo abrazando el Centurión, adentró con él en la casa. Después de algunos minutos en silencio asentados en la sala, Longinus dijo su historia, describiendo el  largo camino que ha discurrido hasta su conversión, realzando sobre todo, la dimensión impresionante del amor de JESÚS, su Bondad ilimitada y su misericordia infinita. Y completó diciendo:

- ¡" Hoy yo logré un gran deseo en mi vida! ¡Es un momento bonito y muy esperado! ¡Yo rogué al SEÑOR y ÉL con mucho cariño me concedió esta gracia! JESÚS una vez más, misericordiosamente oyó mi súplica y me proporcionó toda la felicidad posible y todas las emociones de ese momento. Yo confeso que estoy exuberantemente feliz. Por todo que viví en los últimos años, los enseñamientos que conocí y las gracias que recibí del SEÑOR, esta es sin duda, una grande bendición que ahora completa mi alegría interior con la realización de este momento sublime. Tengo la alma inundada de una maravillosa felicidad por lo resto de mi existencia. La, en nuestra tierra tan lejana, en nuestra Comunidad de Listra, yo mostraré mi gratitud eterna, dando testimonio de las Obras del SEÑOR y no permitiré pasar cualquier oportunidad que sea, para demostrar con la fuerza de mi espíritu, la Bondad y la exuberante Misericordia del CREADOR. Ellos están albergados en la inmensidad del Corazón Divino, donde se genera y tiene origen el inmenso Amor de DIOS por cada uno de sus niños. Por eso, Señora, para sentirme completamente feliz y totalmente agradecido, yo necesito de un favor precioso: que la Señora también perdóname a ofensa que por infortunio yo cometí contra JESÚS Crucificado".

-" Longinus, JESÚS ya le concedió el perdón. Sigues su vida en paz y continúas dando su bonito ejemplo cristiano, donde hayas estado, para que DIOS sea más conocido y pueda ser muy más amado por todos. Es necesario al Amor Divino, que generosamente no cesa de derramar gracias sobre la humanidad de todas las generaciones, que encuentre sus hijos más disponibles y con los corazones más abiertos, para que las gracias alcancen todas las almas y haya paz en las familias, a fin de que las personas sean de hecho, aquellos niños que el SEÑOR gustaría que cada uno fuese."

Longinus con el corazón repleto de humildad y lleno de amor, arrodilló reverentemente ante la MADRE DE DIOS, encorvó la cabeza en dirección a lo suelo y dijo: "Gracias Señora, ore por mí."

El Centurión estaba inundado de felicidad. Nunca imaginó que podría tener en su vida emociones tan fuertes. Gozando el placer de aquellos momentos, caminaba por las calles como un niño feliz y travieso, con la sonrisa ocupando todo lo rostro y haciendo largos pasos, como si quisiese dar pequeños saltos, que traducían su alegría interior y su inolvidable satisfacción.

Viajó a Listra y días después de su llegada, casó con Juliana. Asumió las responsabilidades del cultivo de la uva y la producción de vino. Mejoró la técnica de la producción y consiguió un producto aún más sabroso y de calidad excelente que no tardó a adquirir fama en toda aquella región. Los domingos, la pareja en compañía de la suegra, frecuentaba la Comunidad Cristiana, cuando ellos también participaban de la Santa Misa. Después, ayudaban a los menos favorecidos, o sea, las personas que necesitaban de algún tipo de apoyo o colaboración. Es probable que Longinus haya llevado a Listra "La Lanza de la Pasión", porque era el instrumento que fue usado por DIOS para su cura física y espiritual, y también, porque representaba un testimonio elocuente de la Pasión de NUESTRO SEÑOR JESÚS CRISTO, que podría mostrarse a los fieles en los encuentros religiosos, con el objetivo de despertar la espiritualidad en todos los corazones.

Longinus y Juliana constituyeron una fervorosa familia cristiana. Ayudaban en la Comunidad Eclesial y en todas las oportunidades daban testimonio con la más grande disposición, hablando sobre la Misericordia, la Bondad y el infinito Amor del CREADOR por todos nosotros, sobresaliendo el hecho que a pesar de nuestros muchos pecados, ÉL nunca se olvidaba de uno de sus niños, mismo aquellos que estaban más distantes.

El Centurión se dedicó con entusiasmo en la difusión de la Cristiandad. Buscaba visitar todas las ciudades y lugarejos, principalmente donde las personas no querían aceptar la doctrina Cristiana y principalmente la Resurrección de JESÚS. Él hablaba con entusiasmo y testificaba la bondad y la misericordia infinita de DIOS. Fue arrestado y cruelmente martirizado en Capadocia, prójimo donde está hoy la ciudad de Avanos, en Turquía actual, en la región también llamada de Anatólia.

Relacionado con la Vida de Longinus, presentamos a seguir hechos interesantes. Nosotros recordamos, que fue en la Iglesia de la ciudad de Lanciano en Italia, dedicada a San Longinus, que ocurrió el primero Milagro Eucarístico de que tenemos noticia, cerca del año 700 de nuestra era. Un sacerdote con la fe débil, dudaba de la presencia Real de JESÚS en la Sagrada Hostia y en el Vino Consagrado. ¡Cierto día en que celebraba la Santa Misa sin mucha convicción, en el momento de la Consagración, delante o espanto de él y de las personas que participaban de la ceremonia, la Hostia se transformó en "la Carne y en la Sangre de JESÚS"! ¡Un milagro extraordinario y sorprendente! EL SEÑOR se manifestó visiblemente a demostrar su presencia Real en la Hostia y en el Vino Consagrado, y de esa manera, encender y volver el fervor de la fe en ese sacerdote y en aquellos que tenían duda del Milagro Eucarístico que se pasa todos los días en la Santa Misa. Como testimonio del Milagro de Lanciano, el Cuerpo de JESUS ( constituido por la Hostia que se transformó en la Carne y el Vino que se transformó en la Sangre), fue colocado en un tabernáculo, en una Capilla construida en la misma Iglesia, y se encuentra a la visitación del público.

En el Museo del Vaticano, en Roma, tiene una Lanza que según la tradición, es la misma que Longinus clavó en el Corazón de JESÚS Crucificado.

En la Basílica de San Pedro, en Vaticano, en Roma, hay una Capilla dedicada a San Longinus.

También en Jerusalén, en la Basílica del Santo Sepulcro, existe una Capilla dedicada al Centurión romano.

Estos hechos confirman el reconocimiento de la Iglesia por la conversión admirable y el arrepentimiento de Longinus, probando que él ha tenido una vida con gramde y profunda santidad, consagrada al CREADOR, como testimonio de su amor sincero y su dedicación a DIOS.

A la derecha - Imagen de Longinus en la Capilla de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, Roma, Italia. Podemos observar que el Centurión segura su lanza con la mano derecha y que el brazo izquierdo está abierto. Este hecho viene a confirmar una leyenda, segundo a la cual, en el combate contra los herejes otomanos él ha quedado herido con gravedad, pero no tuvo el brazo izquierdo amputado.

FIN

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